Dr. En Ciencias Biológicas y Especialista Universitario en Ciencias Ambientales. Profesor en diferentes universidades públicas y privadas, académico en diversas academias internacionales y nacionales. Expreso en Seguridad alimentaria, nutrición, sostenibilidad y salud durante más de 40 años con actividad profesional en Universidades, Consejo superior de investigaciones científicas, asociación de consumidores nacional, revista de consumo de análisis comparativos, empresa alimentaria de ámbito nacional y otra de ámbito internacional. Miembros de varias sociedades científicas del ámbito de la seguridad alimentaria y nutrición.
La información nutricional empezó en la Unión Europea para los productos alimenticios en general, pues ya era obligatorio para los de una alimentación especial, en los años 90 con trasposición a la legislación nacional en el año 1992. Era de carácter voluntario y solo se tenía que incluir si se llevaban a cabo declaraciones o alegaciones nutricionales. En el año 2006 la UE da un paso muy importante con la aprobación de las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables, estableciendo listas positivas de los menajes que se pueden realizar. En el 2011 ya se avanza en el concepto de lo recogido en el etiquetado, pasando de tener normativa sobre etiquetado, presentación y publicidad de los productos alimenticios a un concepto global que es el de información alimentaria facilitada al consumidor, siendo obligatorio incluir la información nutricional en los productos alimenticios envasados y con cambios sustanciales. Esta misma legislación ya recoge por los desarrollos que había hasta ese momento de los etiquetados nutricionales en la parte delantera de los envases el carácter voluntario y la tipología. Paralelamente la OMS Europa aprueba un documento sobre los mismos y en la actualidad está el debate en la Comisión Europea, como entidad de la gestión del riesgo en el análisis del riesgo de la seguridad alimentaria, en qué tipo y forma de los seis que se utilizan en la UE se debería aprobar a partir de la determinación del riesgo realizada por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, lamentablemente en este paso de la evaluación científica no se han tenido en cuenta otros desarrollados y con amplia implantación en países del ámbito panamericano.
