Estandarización y valoración nutricional de recetas tradicionales

Convergencia entre Nutrición y Gastronomía: Un nuevo paradigma

El seminario comienza contextualizando la relación histórica entre dos disciplinas que, hasta hace poco, caminaban por separado: la nutrición (entendida como ciencia) y la gastronomía (entendida como arte). El profesor Moreno Rojas narra cómo, desde su llegada a la Universidad de Córdoba en 1991, ha trabajado para fusionar estas áreas, inicialmente independientes, mediante el desarrollo de bases de datos y herramientas basadas en ellas.

Esta colaboración académica, reforzada por la relación con el profesor Gaspar Ros y la Universidad de Murcia, ha cristalizado en congresos y grupos de trabajo (como el «Grupo de Gastronomía Científica») que buscan borrar la frontera nítida entre ambas disciplinas. El objetivo es aplicar el rigor científico al patrimonio culinario para protegerlo y valorizarlo.

El Rescate del Patrimonio Gastronómico: La necesidad de una metodología

El ponente define la alimentación no solo como una necesidad biológica, sino como patrimonio cultural, un legado transmitido mayoritariamente por vía oral y femenina (madres y abuelas). Sin embargo, esta transmisión se enfrenta a dos grandes amenazas:

  1. La pérdida de la cadena de transmisión: Las generaciones poseedoras del conocimiento (personas mayores de 70 años) están desapareciendo, y con ellas, las recetas originales.
  2. La desvirtuación digital: Al buscar una receta tradicional en internet (ej. Salmorejo Cordobés), aparecen millones de resultados dispares, lo que diluye la identidad del plato original.

Para solucionar esto, la Cátedra propone una metodología científica de estandarización que permita definir qué es realmente un plato tradicional y cuál es su composición nutricional real.

Fase 1: Identificación y Recopilación de Datos

El proceso comienza con la identificación de los platos mediante estudios sociológicos. No basta con asumir qué platos son populares; hay que preguntarlo a la población mediante encuestas rigurosas (online y presenciales) estratificadas por barrios, edad y sexo para evitar sesgos.

Se distinguen dos categorías de platos:

  • Platos en peligro de extinción: Consumo esporádico o casi olvidado (como la tortilla del Sacromonte).
  • Platos populares: De alto consumo pero con riesgo de pérdida de autenticidad (ej. Salmorejo, Rabo de Toro cordobeses).

Fase 2: Estandarización de la Receta (El núcleo científico)

Una vez seleccionado el plato, se recopilan docenas de recetas de diversas fuentes (recetarios antiguos, familias, restaurantes de prestigio). El profesor Moreno Rojas detalla el uso de una herramienta informática (hoja de cálculo avanzada) para procesar estos datos:

  1. Normalización: Se ajustan todas las recetas a una unidad común (ej. ingredientes por comensal).
  2. Frecuencia de ingredientes: Se determina qué ingredientes son obligatorios. Si un ingrediente no aparece en más del 60% de las recetas recopiladas, se descarta de la receta estándar.
  3. Cálculo de cantidades (la mediana): Para definir la cantidad exacta de cada ingrediente (cuánto aceite, cuánto tomate), no se utiliza la media aritmética, ya que es sensible a errores extremos (outliers). Se utiliza la mediana estadística, que ofrece el valor central más representativo.

Resultado: Se obtiene la «Receta Estándar». El profesor enfatiza que esta no es necesariamente la «mejor» receta (la más sabrosa o la más saludable), sino la receta promedio que define la identidad del plato. Es la «foto fija» que permite reconocer el plato. Presenta la análogamente de un cuadro impresionista de Sorolla de la fuente del patio de la Mezquita de Córdoba, que no permite identificar este monumento, como lo haría un cuadro realista de sus columnas y arcos.

Fase 3: Valoración Nutricional

Solo cuando existe una receta estandarizada es posible realizar una valoración nutricional científica y fiable. Antes de esto, calcular las calorías de un «Rabo de Toro» era impreciso debido a la variabilidad de las recetas.

Utilizando herramientas como Nutriplato (desarrollada por su equipo), se calcula el perfil nutricional teniendo en cuenta factores avanzados como las pérdidas por evaporación y el efecto térmico en los nutrientes (mermas). Esto permite generar un etiquetado nutricional preciso (tablas y gráficos) y determinar si un plato tradicional es adecuado para ciertas dietas o frecuencias de consumo.

Herramientas de Apoyo: Atlas Fotográficos

Para mejorar la precisión en las encuestas dietéticas y en la estandarización, el equipo ha desarrollado Atlas Fotográficos de alimentos. Se ha demostrado que la estimación memorística del peso de los alimentos por parte de la población tiene un margen de error muy alto. Estos atlas, validados científicamente, ayudan a profesionales a estimar raciones reales mediante fotografías estandarizadas de platos.

Casos de Éxito y Aplicación Real

El seminario expone varios ejemplos de esta metodología aplicada:

  • Salmorejo Cordobés: Gracias a la estandarización, se ha fomentado institucionalmente (Plan de Turismo, Cofradía Gastronómica del Salmorejo Cordobés) y se enseña en escuelas, frenando la proliferación de recetas «innovadoras» (con melocotón o remolacha, etc.) que confundían al consumidor.
  • Rabo de Toro: Se identificó que su consumo estaba decayendo en jóvenes, lo que permitió diseñar estrategias de promoción e innovación. Actualmente su consumo en pizza o croquetas de rabo de toro ha permitido reintroducir el sabor en nuevas generaciones.
  • Comparativa Regional: Se han realizado estudios comparativos, por ejemplo, observando que los platos tradicionales de Murcia (como los michirones) tienen un perfil nutricional más similar al andaluz, mientras que en otras regiones de España los platos tradicionales tienden a ser más calóricos y proteicos.

Conclusión

El profesor Moreno Rojas cierra con un llamamiento urgente a la acción. La recuperación de recetas no es solo un ejercicio académico, sino una carrera contra el tiempo. Insta a los estudiantes y profesionales a acudir a las fuentes vivas (madres y abuelas), cocinar con ellas para aprender los sabores, aromas, textura y consistencia (que no se pueden describir en papel) y documentar este patrimonio mediante vídeo y datos antes de que se pierda irremediablemente. La ciencia y la tecnología son las herramientas clave para asegurar que este legado cultural perdure con rigor y autenticidad.